Se hizo la luz
El otro día una amiga me sugirió que de una vez por todas, en el blog, pusiera algo sobre mi oposición, más que nada para hacer honor al nombre que un buen día decidí poner a esta humilde ventana. Es cierto, la ocasión merece que por una vez haga una excepción, y por fin, hable de la oposición.
Cuando ves que una crema pastelera que creías completamente perdida empieza a espesarse y tomar la consistencia que querías, empieza a salirte una sonrisa, interna o externa, eso da igual, y empiezas a pensar que tal vez te salga bien la tarta que estás preparando. El ambiente se empieza a llenar de aromas de vainilla, leche caliente, harina mezclada con agua, y tus manos y el delantal (cuando cocino solo llevo un delantal. Solo, solo) empiezan a mancharse de ese blanco harinoso que embadurna los interiores de las pastelerías. Todo largo viaje empieza por un paso, dice un famoso proverbio chino. Hay que ver lo que saben estos chinos.
Es posible que la tarta no salga, que nunca aprendas a hacer bien la crema, que tus mejores ingredientes no sean suficientes para hacer algo de calidad, que tres años puedan ser demasiados para hacer algo que puede que nunca salga, que al final tengan razón esos.... ¿Habrá que quitarse la piel para verse mejor por dentro, cómo decía aquel? Pero qué más da...
ahí nos vamos chicx, ahí nos esperamos...a todos nos espera algo al final del puente.










