Friday, October 26, 2007
Wednesday, October 03, 2007
A veces me encuentro en alguno de esos bares camuflados en covachas, oliendo a vino rancio, perdido en una nebulosa espesa de humo, rodeado de risas y ojos rojos cruzando miradas… chocando copas mientras nadamos en el placer de estar por estar, y hablar por hablar… gotas de deleite por estar a gusto, cómodo por el hecho de sentir el roce de aquellos con los que mis recuerdos se funden en el profundo mundo de la memoria. Qué más da si no podemos cambiar el mundo, si por lo menos podemos planearlo…También me ocurre el sorprenderme con el vaso en la mano, mirando en silencio las caras de mis
amigos, mientras escucho las conversaciones, y veo sus gestos y miradas. La verdad es que no encuentro grandes alteraciones en los rostros, a pesar de que se han ido endureciendo los rasgos de manera casi imperceptible. Sin embargo, algunos hemos perdido algo en lo que antes no me fijaba, pero que ahora echo de menos. Algunos rostros han bajado el ceño, abatido el gesto, apretado las mandíbulas y encallado la mirada. Algunos hemos perdido la Inocencia, esa candorosa forma de aplastar necedades y prejuicios. Esa suerte de sistema por el cual se puede paladear lo que te gusta sin preocuparte de nada más que eso... de si te gusta
amigos, mientras escucho las conversaciones, y veo sus gestos y miradas. La verdad es que no encuentro grandes alteraciones en los rostros, a pesar de que se han ido endureciendo los rasgos de manera casi imperceptible. Sin embargo, algunos hemos perdido algo en lo que antes no me fijaba, pero que ahora echo de menos. Algunos rostros han bajado el ceño, abatido el gesto, apretado las mandíbulas y encallado la mirada. Algunos hemos perdido la Inocencia, esa candorosa forma de aplastar necedades y prejuicios. Esa suerte de sistema por el cual se puede paladear lo que te gusta sin preocuparte de nada más que eso... de si te gustaEntre tanto otros siguen disfrutando, y los demás con ellos, del placer de reír sin miedo a si sus carcajadas chirrían demasiado respecto a los demás. Qué placer ver y compartir alborozos por fruslerías, sin reparar en lo que los franceses llaman “autrui”…
Los demás en cambio nos quedan fugaces destellos de candidez que intentamos matar a cañonazos al darnos cuenta de que los demás la han condenado al destierro a la clausura o al abandono.
Supongo que el deshonesto cambalache que nos ofrece la vida, a algunos, nos resulta demasiado caro. Habrá que dejar de pensar un día de estos....
y ponerse a disfrutarWednesday, July 25, 2007
Se hizo la luz
El otro día una amiga me sugirió que de una vez por todas, en el blog, pusiera algo sobre mi oposición, más que nada para hacer honor al nombre que un buen día decidí poner a esta humilde ventana. Es cierto, la ocasión merece que por una vez haga una excepción, y por fin, hable de la oposición.
Cuando ves que una crema pastelera que creías completamente perdida empieza a espesarse y tomar la consistencia que querías, empieza a salirte una sonrisa, interna o externa, eso da igual, y empiezas a pensar que tal vez te salga bien la tarta que estás preparando. El ambiente se empieza a llenar de aromas de vainilla, leche caliente, harina mezclada con agua, y tus manos y el delantal (cuando cocino solo llevo un delantal. Solo, solo) empiezan a mancharse de ese blanco harinoso que embadurna los interiores de las pastelerías. Todo largo viaje empieza por un paso, dice un famoso proverbio chino. Hay que ver lo que saben estos chinos.
Esta imagen de la izquierda es la crema pastelera de un manjar que llevo cocinando tres años. Si, si. Eso pienso yo, tres años para una tarta... Ya puede estar buena la tarta. Desde luego le he puesto los mejores ingredientes que tenía en mi cocina. Pero la crema ha cuajado. He metido el dedo y tiene buen gusto como podeis observar. Está ahí, huele bien, y la voy a dejar enfriar.
Es posible que la tarta no salga, que nunca aprendas a hacer bien la crema, que tus mejores ingredientes no sean suficientes para hacer algo de calidad, que tres años puedan ser demasiados para hacer algo que puede que nunca salga, que al final tengan razón esos.... ¿Habrá que quitarse la piel para verse mejor por dentro, cómo decía aquel? Pero qué más da...Van a ser aquellos que nunca se han acercado a una cocina, que ni saben cómo huele la cebolla cuando está a punto de caramelizarse, en ese punto transparente que deja ver el fondo del aceite, a los que nunca les han olido las manos a ajo los que te digan qué cocinar... qué poner o quitar en la sartén....

ahí nos vamos chicx, ahí nos esperamos...a todos nos espera algo al final del puente.

ahí nos vamos chicx, ahí nos esperamos...a todos nos espera algo al final del puente.









































